Hotel Puerta de la Luna ****

Hotel Puerta de la Luna ****
Cuando el alojamiento es parte de la experiencia

lunes, 10 de marzo de 2014

Puerta de Jaén






El arco donde se apoya el balcón, es el conocido como Puerta de Jaén. 















Hallándose en la zona más llana y difícil de defender, gozaba de las mejores defensas de todas las fortificaciones de la ciudad, mas fue de los que la reina Isabel la Católica mandó derruir  en 1476.








En el año 1526 con motivo de la visita del emperador Carlos cuando regresaba de su boda con Isbel de Portugal en Sevilla, el corregidor  D. Álvaro de Lugo, mandó levantar la puerta a modo de arco de triunfo, en sillería de piedra, con arco apuntado y una moldura que guarda las armas del Emperador, las de Baeza y las del corregidor.






Plaza del Pópulo o Plaza de los Leones.





Siguiendo los jardines junto a los restos de las murallas que los baezanos conocen como "el Murito", se llega a la que quizás sea una de las dos plazas más bonitas de la ciudad.



Esta  hermosa plaza a la que se entra por tan airoso arco, es conocida por dos nombres, Plaza del Pópulo o Plaza de los Leones. El primer nombre lo recibió por la capilla de la Virgen del Pópulo,





que se hallaba en el el balcón junto al arco, que señala en el que se dijo la primera misa después de la conquista por el rey San Fernando,

y del segundo,
no hay más que reparar en la fuente que se halla en medio para saber la razón.













martes, 4 de marzo de 2014

Cerro del Alcázar



Si continúan la calle Atarazanas en dirección contraria al centro histórico, llegarán a la parte baja del Cerro del Alcázar. Allí se ven solo escasos restos del Alcázar de Baeza, pero todo este cerro cubierto de hierba donde se puede ver de vez en cuándo algún rebaño de ovejas paciendo, es posiblemente una de las zonas arqueológicas más importantes de la provincia, donde hay una secuencia de ocupación que va desde la etapa prehistórica, 3.500 A.C., hasta la actualidad.
De la Edad de Bronce, los restos más llamativos son conjuntos funerarios con ajuares cerámicos y metálicos muy importantes, enterramientos que se hacían en las mismas viviendas de los íberos que habitaron este lugar.
También se encontraron restos de  la época romana, como restos de la muralla, de la época visigoda, aunque los más importantes corresponden a la Edad Media y Renacimiento.

El Alcázar al que pertenecían los restos que aquí se ven, figura en el escudo de Baeza. Éste cuenta la leyenda de la toma de la ciudad por los cristianos.  

 En el año 1014, la Baeza musulmana se encontraba entre varios reinos de Taifas: Murcia, Almería, Denia, Granada, Toledo y Sevilla. Como ciudad fronteriza, los almohades la amurallaron y fortificaron con un magnífico alcázar.



Ya en el 1224, se declaró emir de la ciudad Al-Bayyasi, quien en sus luchas con los otros reinos musulmanes, pidió ayuda al rey Fernando III de Castilla. A cambio de esta ayuda, le concedió al rey cristiano que instalara tropas en el alcázar. Durante la guerra que Al-Bayyasi tenía con el rey de Sevilla, fue muerto por sus propios soldados en Córdoba. Cuando se cundió la noticia en Baeza, quedaron las tropas cristianas aisladas en territorio enemigo en el alcázar, por lo que resolvieron salir de la ciudad. Cuenta la leyenda que huyeron de noche, con los caballos herrados con las herraduras al revés, para que las huellas engañaran a los moros haciéndoles pensar que eran de nuevas tropas que habían llegado. Ya desde las afueras, vieron encima del Alcázar una cruz luminosa. Este lugar se recuerda con la que llaman los baezanos Cruz de la Asomada. Tras cambiarles otra vez las herraduras a los caballos, volvieron los caballeros a entrar en el Alcázar. A la mañana, vieron sus enemigos la multitud de huellas que se dirigían a la fortaleza, las de cuando los caballeros huyeron y las de cuando volvieron. Engañados, creyeron que había llegado el grueso de las tropas cristianas, por lo que abandonaron la ciudad dando tiempo a la conquista definitiva por el rey San Fernando. Al ser ese día la festividad de San Andrés, se le declaró patrón de la ciudad. Así se distingue en el escudo, como reza el romance, el Alcázar, la cruz patriarcal y la cruz de San Andrés.
Entre torres doradas,
Vide la Cruz milagrosa,
con dos llaves argentadas
y las Puertas zafiradas,
sobre sangre generosa.
Soy Baeza la nombrada,
Nido Real de Gavilanes,
Tienen en sangre la espada
De los moros de Granada
Mis valientes capitanes.

Otra curiosidad es que fue Isabel la Católica quien mandó  “derribar sus fortalezas de manera que en ellas no quedase fortalecida cosa alguna contra la ciudad”, en 1476, a escasos años de atacar el cercanísimo Reino de Granada. Esta orden fue provocada por las luchas entre dos importantes familias de la ciudad, los Carvajales y los Benavides.

  

Primera Fundación Universitaria-Museo de Baeza

En la calle Atarazanas, junto a unos de los escasos restos de las murallas de Baeza, se encuentra lo que fue capilla de la Primera Fundación Universitaria, hoy Museo de Baeza.

De una sola nave, se entra a ella por un arco de medio punto flanqueado por dos columnas con capiteles corintios, con una leyenda en el friso indicando la advocación de la Universidad de la Santísima Trinidad.

En el lugar donde se levantó esta institución, estuvo antes la casa de la noble familia de los Acuña. Partidarios éstos de los Comuneros en la guerra que mantuvieron con el emperador Carlos V, sirvió ésta de lugar de reunión para los seguidores de este bando en Baeza. Tras la definitiva derrota de 1521 en Villalar, se les expropió de sus bienes.

En 1538, D. Rodrigo López, notario baezano residente en Roma y familiar del papa Paulo III, obtuvo bula fundacional por la que se concedía para la fundación de unas escuelas o colegios de primeras letras, bajo la advocación de la Santísima Trinidad,  los beneficios que el Papa tenía de algunas parroquias del Reino de Jaén, así como otra cantidad que el clérigo baezano aportó. Se llamó para servir de patrón a esta fundación al prestigioso San Juan de Ávila, declarado posteriormente Doctor de la Iglesia por el Papa Benedicto XVI.

En 1542 el Papa concedió otra bula por la que las escuelas pasaron a ser Universidad en la que los estudiantes alcanzaran conocimientos de Humanidades con los grados de Bachiller, Licenciado o Doctor en Artes y Teología.

En 1595 pasaron sus dependencias al edificio que ahora ocupa el IES Santísima Trinidad.

Actualmente, el edificio alberga el Museo de Baeza, con una interesante colección que abarca desde los primeros habitantes en la edad del bronce a nuestros días.



Museo de Baeza
C/Casas Nuevas s/n
tfno: 953741582
horario: Martes a viernes de 10:00h a 14:00h  y de 18:00h a 20:00h
            Sábados, Domingos y Festivos de 10:00h a 14:00h

PLAZA DE LA CRUZ VERDE



Una humilde Cruz Verde sobre una columna en el centro da nombre a la plaza. Fue ésta símbolo de la Inquisición que tenía su sede en el edificio que se observa tras ella con un gran muro de piedra.  Su color verde simbolizaba esperanza del pecador arrepentido.

Entre otros desdichados que visitaron este lugar se hallaron  S. Juan de Ávila, fundador de la Universidad y algunos de sus discípulos, sospechosos de pertenecer a la secta de Los Alumbrados.



Restos de la Iglesia de San Pedro


Cerca del antiguo Convento de Santa Catalina, haciendo esquina con las calles Cuesta de San Benito y San Pedro, se encuentra los restos de la mas antigua parroquia de Baeza, data de poco después de la conquista de la ciudad por San Fernando. En el s.XIV fue sede del cabildo. Suprimida en 1848, tras la desamortización de Mendizábal es utilizada desde entonces como vivienda particular.

 Consta de una planta basilical con una sola nave y ábside semicircular con zócalo resaltado. La cornisa está decorada con molduras y modillones.
 Destaca el hermoso capitel de la columna adosada al ábside.  Conserva aún en su interior restos de las pinturas que lo adornaban.
Hacia la calle Santa Catalina, abre una portada renacentista, utilizada como acceso a la actual vivienda. 



Antiguo Convento de Santa Catalina


File:Baeza - Convento de Santa Catalina.jpgSaliendo del Hotel Puerta de la Luna hacia la izquierda, nos encontramos con un muro de piedra perteneciente al antiguo Convento de Santa Catalina.

En 1583, el Obispo de Jaén,  D. Francisco Sarmiento de Mendoza, mandó a cuatro religiosas del convento de la Magdalena que fundaran este nuevo convento de Santa Catalina. Se instaló en lo que había sido la antigua sinagoga, junto a los muros y Caba del Alcázar. Dotó además al convento de un colegio de doncellas honradas.

Tras la aceptación por parte del obispo de la donación de varias casas y solares por parte de fieles, ordenó construir a sus expensas el convento, al cual se trasladó la comunidad y el colegio en 1639. 

En septiembre de 1868, como consecuencia de la Revolucion llamada La Gloriosa, que trajo la I República, las religiosas fueron expulsadas y el edificio se cedió al ayuntamiento para cárcel pública, siendo abandonado mas tarde por ser inseguro para ese menester, volviendo l
as monjas en 1876.

 Aquí vivió desterrada la famosa abadesa de las franciscanas concepcionistas de Madrid, llamada la Monja de las Llagas,  confidente de Isabel II y con gran influencia sobre ella.


Del edificio solo queda el claustro y algunas portadas.



En el interior queda el elemento mas significativo, el claustro. Consta de 2 pisos y tres vanos a cada lado, con columnas de orden toscano, arcos de medio punto moldurados en el interior y rebajados en el superior, con mensula en la clave y espejos en las enjutas.